Guerra de entrada no

«No pudo desaparecer en una nube de humo. La era de los milagros ya pasó… Capitán Ziegler, ¿cree usted que puede descubrir el origen de ese revólver? […] Ellery se arrodilló junto al hombre; cuando se incorporó, tenía en la mano una barba postiza».
Ellery Queen, Aventura en la Mansión de las Tinieblas (relato publicado en 1940).

«Murieron por el coltán, pero ni ellos lo sabían».
Eduardo Galeano, Las guerras mienten (artículo de opinión en El Mundo, 2005).

Dicen muchos que la izquierda está muy perdida ante la invasión de Ucrania, pero es puro maniqueo que juega con una simbología cultural que cada vez queda más atrás. Ya son muchos años viendo bloques capitalistas peleando por líneas en un mapa. No a la guerra, gerrari ez. No parece una posición equidistante cuando recibe tantos varapalos si la dice un zurdo. Hay quien la acusa de vacía, a pesar de venir acompañada de discurso y propuesta, y hay quien la acusa de tardía, cuando ha sido un mensaje continuado al menos desde 2014. Afirmemos que es una postura comprometida. ¿Comprometida con qué? ¿Con el pacifismo? No, con la vida, supongo, pero por mi parte también y muy específicamente contra el capitalismo.

El gobierno ucraniano es a mis ojos execrable. Viene de donde viene. Tal vez mirando atrás también es fácil decirlo, pero armar a la población así, animarles a tirar molotovs, soltar tantas mentiras fácilmente contrastables no deja lugar a dudas. Zelenski no es un loco peligroso hoy, lo era también ayer, y con el beneplácito y apoyo de la OTAN, los medios… un gobierno que lleva años sin respetar los acuerdos de Minsk después de haber cometido verdaderas atrocidades. Por supuesto no deja de ser difícil repartir culpas mirando más atrás en la historia de ese no tan pequeño pedazo del planeta.

Rusia no tiene derecho a hacer lo que está haciendo, ni lo que lleva haciendo desde hace mucho, invadir otro Estado que ejerció su derecho de autodeterminación. Ese mismo derecho del que hoy se burla Putin al mismo tiempo que dice reconocer la soberanía de Donetsk y Lugansk. El gobierno ruso no tiene derecho a detener a su gente por protestar. No tienen derecho a la mentira, el robo y el asesinato que marcan sus pasos al oeste de su frontera. Para Putin tenemos un consenso muy transversal en el epíteto: sátrapa. Para Shoigú y compañía igual podemos tirar de diccionario.

Cuestión de bandos

Me gustaría negarlo, pero por un segundo me alegré de que las explosiones llegaran más allá del Donbáss. Solo tardé eso, un segundo, en recordar que no es una cuestión de bandos, sino de cómo afrontar los conflictos. Igual en el pasado para muchos era tan fácil como mirar el color de las banderas, pero hoy sigue siendo tan fácil como mirar por la izquierda, con la vida en el centro y la verdad por delante; o por la derecha, mirando por la acumulación de capital y la mentira por bandera. Si a un lado defender la vida supone el encierro o el destierro y al otro contar toda la verdad también, y no podemos ver claramente los colores de las banderas tras cada lado de esa frase, igual es que ambos necesitan ser “desnazificados”.

Por supuesto debemos mirar de frente a nuestra responsabilidad más cercana o directa (la OTAN, no el ejército ruso, por supuesto), pero no podemos olvidar ni por un momento que nada justifica esta invasión, tampoco nada justifica lo que lleva tantos años ocurriendo en el Donbáss, ni podemos borrar que Ucrania y Rusia tienen mucha historia. En cualquier caso Putin no ha sido empujado a la invasión por la amenaza occidental o por los nazis ucranianos. Aunque las acciones de occidente han ayudado a preparar el camino, la excusa del Donbáss es tan socorrida como lo fue para la OTAN la de los Balcanes. Rusia intenta obtener por las armas, camino de Kiev, lo que ya perdieron con la misma herramienta al obtener el control en Crimea: someter a Ucrania. Al mismo tiempo la OTAN ha seguido la lógica del expansionismo suicida tan reconocible en las lógicas de mercado. Una empresa dedicada al tráfico de armas, que vende falsa seguridad a golpe de terrorismo. Hay hueco, lo toman; da igual que luego el cliente salte en pedazos, no hay nadie al volante. La OTAN podría haberse disuelto o haber intentado ganar un gran aliado tras la perestroika, pero prefirieron decir lo de “es el mercado, amigo”. Ahora Rusia vuelve a sentirse fuerte y sigue la misma lógica, la mimetiza: devuelve en el macabro tablero lo ocurrido en Yugoslavia; venta de armas y toma y daca con las fronteras. Tienen misiles hipersónicos que poner encima de la mesa. Putin y su gente saben que funciona económica y políticamente. El “neozarismo” igual no sigue perfectamente la definición del “imperialismo yankee”, pero se le parece, lo imita muy bien. Rusia y Ucrania han seguido lógicas paralelas dentro de sus obvias diferencias: se adaptaron al neoliberalismo, los burócratas se convirtieron en oligarcas, el nacionalismo de derechas fue creciendo, empobreciendo ambas democracias y, en momentos puntuales, retroalimentándose mutuamente.

Ucrania lleva muchos años en guerra por motivaciones geopolíticas (burguesas, capitalistas, de derechas), y lo que ha hecho Rusia siempre ha ahondado en ello. Cómo no vamos a decir “no a la OTAN”, “no al expansionismo ruso” y “no a la guerra”. El ejército ruso debe salir de inmediato del territorio, y el Estado ucraniano debe adaptarse a su realidad sociocultural y geoestratégica. Quienes sufren los conflictos armados, son los pueblos. Debemos pelear siempre por la diplomacia, la soberanía popular y la democracia radical. En Donetsk, en Kiev, en Moscú, en Diyarbakir o en Iruña. Puede sonar naif cuando están pegando tiros y caen bombas, pero es la única posición política válida para defenderse del incontrolado belicismo capitalista y huir de espirales como la Siria, sin ir más lejos. Al menos si no queremos acabar con un cetme, un molotov o una AK-47 en las manos mientras nos vuela en pedazos un dron, solo porque la última necesidad de la industria 4.0 del bloque “X” no pasa por el correcto funcionamiento de las infraestructuras que tenemos a nuestro alrededor (por poner un ejemplo).

Las armas no se envían

Porque, sería tontería dudarlo, siempre habrá quien te ponga el fusil en las manos. Las armas no «se envían» sin más, como leo en todos los titulares. De forma más directa o indirecta, con eufemismos tan baratos como «fondo europeo de apoyo a la paz»: se venden, los fabricantes cobran, los receptores las adeudan, se trafica con ellas. La OTAN son grandes traficantes de armas, eso ya lo hemos dicho.

Más armas, mayor escalada bélica, más víctimas y mayores problemas de seguridad. Da igual cuántas armas manden, las fuerzas no se igualarán. Y no hay comparación con Vietnam, por ejemplo. Es su territorio vecino, su paso geográfico hacia el Mar Negro y el Oeste de Europa, es frontera con la OTAN… Nadie puede asegurar si Rusia parará ahí, pero ya han planteado unas exigencias ante las que no van a ceder (reconocimiento de Crimea, desmilitarización de Ucrania y «estatus neutral») y «nosotros» estamos respondiendo a esas exigencias enviando armas.

Viendo la estrategia del gobierno ucraniano muchas armas terminarán en manos de nazis, las obtendrá gente que las venderá al mejor postor, puede que se terminen utilizando para delinquir, serán sin duda origen de fuego amigo… y, por supuesto, acabarán en manos de los rusos a medida que tomen posiciones.

Han muerto muchos más civiles tras los acuerdos de Minsk que en lo que llevamos de invasión rusa. Las armas también fluían, hacia los dos lados de las «fronteras» de Novorusia. Bonita solución. Tienen derecho a defenderse. Y nosotros a considerar que no debemos venderles armas… No me planteo que sea una cuestión de derecho en cualquier caso, sino de pragmatismo, algo que no tiene por qué estar reñido con los principios. De hecho, no debería estarlo.

Mañana volveremos a salir a la calle contra la guerra y para defender la paz para los pueblos. A estas alturas ni me sorprendería el uso de la Ertzaintza para echarnos a quienes llevemos pancartas contra la OTAN, el «envío» de armas o la censura informativa. Así están las cosas «a este lado del muro». La URSS se deshizo hace décadas, no es lo que lastra a la izquierda. Lo que nos lastra es la hegemonía del capitalismo a ambos lados del frente y es lo que combatimos.

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La responsabilidad individual no existe

Hace pocos días, el 28 de Diciembre, Íñigo Urkullu nos trasladó las nuevas restricciones -que no huelen precisamente a nuevo-, en busca de limitar la descontrolada enésima expansión del Covid en la CAV. Lo hizo apelando, entre otras cuestiones, a la responsabilidad individual. No habló de refuerzo en la sanidad pública. Poca broma.

En términos sanitarios la responsabilidad individual nació como un invento neoliberal para la limitación de la sanidad pública. Con la pandemia hay quienes han encontrado un filón en este concepto. Sus pilares son los liberales, los de la “libertad de decisión individual” bajo una suerte de corresponsabilidad en la salud que no entiende de las asimetrías existentes en la sociedad. La clásica libertad individual que es solo libertad para algunas personas, privándosela a otras. Hablo de la libertad del meme tantas veces viralizado de la tarta mal cortada. Libertad individual relacionada con responsabilidad individual; responsabilidad privada que acarrea una libertad privativa; capacidad de decisión solo para quienes pueden decidir libremente; la libertad individual de Ayuso, la responsabilidad individual de Urkullu.

La responsabilidad individual de no coger un trozo de tarta demasiado grande

Quien más quien menos, somos conscientes de la relación entre los conceptos libertad y responsabilidad; tal vez por ello el término “responsabilidad individual” está llevando al pensamiento inútil y obviamente egoísta de que yo, mientras pueda considerarme responsable de mis actos, de mis decisiones, en base a acarrear las consecuencias hacia mí, tengo vía libre: libertad individual. Si yo no me vacuno, el que pone su vida en riesgo soy yo. Si yo voy de viaje, interactúo con gente con la que no suelo hacerlo, me tomo la mascarilla como algo opcional, soy yo quien después se queda en casa preocupado esperando el resultado del test. Si yo ando difundiendo tonterías por las redes, mientras yo me quede más tranquilo o tranquila, no pasa nada, cada individuo sabrá qué creer. No hago nada ilegal, no hay consecuencias penales, ejerzo mi libertad individual, es legítimo.

Poco importa que mi decisión de no vacunarme, de ir por la vida como si no existiera una pandemia, o de hacer campaña contra medidas sanitarias, se lleve a alguien por delante; que tenga consecuencias de gravedad para alguien que no dispone de las mismas condiciones físicas ante el virus; que acabe enferma una persona que no se puede permitir no trabajar durante dos semanas; que esto alargue la situación y nos empeore aún más la vida. Si he tenido algo que ver no me voy a enterar. Lo voy a negar. Sin consciencia. Sin conciencia.

Porque la responsabilidad individual no existe, pero la responsabilidad social sí. Naturalmente puede disponer de cierta titularidad (individual, corporativa, organizacional, institucional…), pero debemos tener en cuenta que sigue los mismos mecanismos, que es un todo. Actuar con libertad implica asumir la responsabilidad social de nuestros actos. Si un político vende un programa que proclama libertad para una comunidad de gente, éste debe implicar atender a la responsabilidad social de la institución. Apelar desde las instituciones a la responsabilidad social del individuo ante un problema, en cualquier caso necesita ser precedido de haber cubierto las necesidades vitales necesarias para poder atenderla.  

Podemos y debemos hablar de esa responsabilidad social individual, no cabe duda. Este concepto sí existe y tiene poco de neoliberal. En cualquier caso la voluntad y la razón deberán ir de la mano a todos los niveles y no podremos desatender ninguno de ellos, especialmente cuando el concepto de comunidad es perpetuamente atacado por múltiples expresiones del colonialismo y la globalización en cada aspecto de nuestras vidas. De poco sirve pedir a alguien desde una institución que confíe en la ciencia, si ésta se ha dedicado a poner normas sin explicar su fundamento científico. Una administración no puede verse legitimada para hablar de sanciones a un ciudadano que va a trabajar a una empresa que incumple y nunca ha sido inspeccionada, o tras poner múltiples normas en un sector sin regular el resto, o después de que han decaído miles de multas por deficiencias legislativas y luchas de poder en mayúsculas. No hay forma de que un servicio de salud exija a alguien que guarde un confinamiento voluntario si éste no tiene forma de llevar el pan a su mesa o cuidar de su familia y cuando ni siquiera se ha hecho nada contra la presencialidad laboral estéril desde los gobiernos. No es posible, desde un órgano ejecutivo, pedirle a alguien que se comprometa firmemente con unas medidas sanitarias si desde el mismo se han puesto protocolos que le resultan arbitrarios, o simplemente se le niega la atención tras un contacto estrecho, o cuando se le ha mentido repetidamente en cuestiones como, por ejemplo, el origen de los brotes -recordemos cómo se insistía en que no había contagios en el trabajo o el transporte público-. No se puede esperar que alguien sea responsable, cuando intenta comunicar con su centro de salud con síntomas de Covid, se le remite a un formulario web y se tardan días en hacerle un test; o se le da un resultado positivo y no recibe ninguna llamada para el rastreo. No podemos exigir a alguien que cuide de la salud de los demás, cuando ha pedido una cita por un problema que le preocupa y se la han dado para semanas después, es decir, cuando siente que ya nadie cuida de la suya.

Vivimos donde los políticos en el gobierno se escandalizaban hipócritamente cuando Donald Trump o Boris Johnson hablaban de convivir con el virus, pero nunca se han planteado otra forma de abordar la cuestión. Nunca se han planteado una estrategia que pudiera acercarse a poder ser tachada como “Covid 0”, a pesar de que en todos los lugares que se ha llevado a cabo las cosas han ido muchísimo mejor que aquí. Vivimos en un sitio donde se han precintado uno de cada dos columpios infantiles bajo un criterio poco comprensible mientras no se reforzaba ni mínimamente el transporte público para disminuir su aforo. Un lugar donde el decir que hacen algo ha contado siempre mucho más que la utilidad que pueda tener lo que hicieran. Hablaron de alcanzar una «nueva normalidad» y nos culparon de relajarnos, cuando sabían que el problema fue sobre todo la falta de rastreo y unos protocolos insuficientes. Retiraron la emergencia sanitaria, disolvieron el Labi y nos culpan de relajarnos, cuando saben que han rescindido miles de contratos en Osakidetza y retirado cualquier muro de contención mínimamente viable más allá de las vacunas.

Ayuso ya avisó que no se haría PCR a quienes obtuvieran positivo en el test de antígenos de farmacia. Hay quien se escandalizó. Tal vez los mismos quienes lo hacían ante Trump y Johnson. Urkullu no lo dijo, pero la sanidad privada ya ha metido el esclarecedor gol a la sanidad pública vasca tras reconocer esta última su falta de capacidad para acometer (realización de PCR) todos los resultados de la primera (test de antígenos de farmacia positivos). Los gestores de lo público nos invitan al autotest, que te pagas tú y al que no se le ha limitado un precio ni se ha asegurado su disponibilidad, por lo que baila al son de la oferta y la demanda. Si consigues cita para test en el ambulatorio (dentro de su actualmente en muchos casos recortado horario) probablemente serás invitado a recoger la muestra por ti mismo. Pero también nos indican que el rastreo hoy es autorastreo, que debemos llamar a nuestros contactos estrechos y estos rellenar un formulario (que tendrá una utilidad muy limitada donde no son capaces de acometer los positivos en antígenos). Osakidetza nos dice que el aislamiento, autoaislamiento, depende de nosotros, nadie nos llamará para hablar de ello, independientemente del estado de tu vacunación. También nos explican que si, tras la espera, recibes un resultado positivo de una PCR, deberás tramitar tú mismo la baja laboral a través de un formulario. Huelga decir que todo ello depende de la capacidad y voluntad del ciudadano para llevarlo a cabo.

En definitiva, debemos cuidarnos y para ello requerimos los mimbres necesarios para poder hacerlo. Quienes están obligados a mantener y reforzar esos mimbres, nos dicen que ellos no son responsables, mientras sujetan la tenaza con la que van recortándolos. Pero no se lo vamos a poner fácil. Sabemos que si estamos hablando de una pandemia, la responsabilidad individual no existe, esto es cosa de todas y todos.

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Cambio de ciclo en las tardes de ETB 2

El lunes que viene, 13 de septiembre, comienza en la tardes de ETB 2 un nuevo programa, “Nos echamos a la calle”, que sustituirá “Qué me estás contando” (QMEC). Esto supone un cambio de ciclo en varios sentidos. Aunque la apuesta continuará siendo un magazine, será muy distinto, centrándose en la participación del público y en mostrar imágenes de exterior, con una última parte centrada en la naturaleza. Por otro lado cambia prácticamente todo el equipo que se había encargado del magazine de tarde en ETB 2 desde “Sin ir más lejos” (SIML, 2013). Sobre el papel desaparece también la fórmula de tertulia sociopolítica de tarde, al menos por el momento, algo que si no me equivoco empezó de forma similar a la actual en “Pásalo” (2004, también dirigido por Arri Granados, como QMEC). Por último y debido a ello, y al menos también por el momento, termina mi paso por esa mesa, que empezó en 2016 precisamente cuando el programa pasó a llamarse, como ahora, “Qué me estás contando”, aunque ha tenido diversos formatos y nombres durante estos años (“El programa de Klaudio”, “Lo que está pasando”, “Está Pasando”). Desde 2016 han conducido el programa Klaudio Landa, Adela Gonzalez, Ion Aramendi, Igor Siguero, Arantza Ruiz, Odei Esnaola, Xabier Ormazabal, Itziar Alduntzin y Asier Odriozola con la ayuda de Iñigo Ziganda, Aiora Oronoz, Amaiur Elizari, Endika Etxaide, María Ruiz, Iñigo Villamía, Aunitz Alberdi, Unai Izquierdo y muchos más (si alguien me indica nombres, me encantaría añadirlos a la lista). Ni qué decir de todas aquellas personas que han trabajado tras las cámaras, todas grandes profesionales. Ha sido una muy grata experiencia haberles conocido y que me hayan mostrado tantas cosas del mundo de la comunicación.

Mañana es mi última colaboración, y me gustaría realizar algunos “ejercicios” echando una mirada atrás. Por un lado publico el vídeo que acompaña estas líneas, un resumen de mis intervenciones del primer año en dicha mesa, entre octubre de 2016 y el final de septiembre de 2017. Pasaron muchas cosas ese año: se realizaron elecciones en la CAV, asistimos al montaje policial de Altsasu, se realizó un atentado en Berlín, hubo ataques a Errekaleor, Arnaldo Otegi fue elegido como coordinador general de EH Bildu y, cómo no, se preparaba del referéndum del 1 de Octubre en Catalunya. Como no dispongo de los programas antiguos, el vídeo lo he hecho recogiendo recortes realizados por Alternatiba. No es una síntesis exhaustiva, e indudablemente se quedan en los archivos de ETB muchos momentos intensos como el especial del desarme de ETA, cuestiones sobre la Gürtel, la caída en desgracia del emérito, los atentados de Barcelona…

Por otro lado me gustaría mostrar una enumeración de todas aquellas personas con las que he compartido mesa durante estos años:

Enrique Aguirrezabal, José Ramón Aranbarri, Danel Alberdi, Danilo Albin, Iñaki Anasagasti, Chelo Aparicio, Aitzole Araneta, Mikel Arriaga, Joseba Arruti, Patricia Bárcena, Jesús Barcos, Begoña Barrutia, Jose Ramón Becerra, Juana Bengoetxea, Elisa Beni, Begoña Beristain, Maite Berrocal, Garbiñe Biurrun, Aitor Buendía, Yurdana Burgoa, Iñigo Cabieces, Pedro José Chacón, Alain Coloma, Begoña Conde, Ricardo Crespo, Ugaitz Crespo, Martxelo Díaz, Sonia Díaz de Corcuera, Violeta Costa, Raquel Ecenarro, José Javier Echeverria, Jone Etxeberria, Guillermo Echenique, Miren Echeveste, Onintza Enbeita, Belén Galindo, Urko Garamendi, Carlos David García, Haizea Garay, Juan Mari Gastaca, Natxo Gatón, Ainhoa Goikoetxea, Jon Goikoetxea, Ramón Gómez Uralde, Ana González Bringas, Victor Goñi, Aitor Guenaga, Txema Gutierrez, Ander Gutierrez-Solana, Eduardo Inclán, Ion Iriarte, Iñaki Irizar, Josean Izarra, Estefania Jimenez, Iñigo Landa, Gorka Landaburu, Xabier Lapitz, Andeka Larrea, Patxi Lazcoz, Julia Madrazo, Rosa Martínez, Lander Martínez, Alfredo Martínez-Florez, Patricia Martínez García, Isabel Muela, Juan Muñoz, Guillermo Nagore, Zuriñe Ojeda, Naiara Pinedo, Ramón Rabanera, Ixone Rekalde, Patricia Rodiño, Angel Rodrigo, Zuriñe Rodríguez, Óscar Rodríguez, Javier Roldán, Manolo Romero, Blanca Roncal, Eloisa Santiago, Eva Silvan, María Silvestre, Alberto Surio, María Tato, Aitor Ubarretxena, Lore Uranga, Joaquín Urías, Irantzu Varela, Javier Vizcaino y Ana Zugaza.

En la gran mayoría de los casos ha sido un verdadero honor haber compartido esa mesa a pesar de la diferencia de opiniones, e incluso poder haber compartido ideas. Naturalmente en todos los casos ha sido interesante y enriquecedor para mí, aunque no puedo negar que haya un par de casos muy concretos que no considero que haya podido serlo para la gente sentada frente al televisor. Entre esos nombres que he enumerado hay personas a las que admiro, a las que conocía por televisión o había leído sus textos numerosas veces (prácticamente he crecido junto a alguna de ellas), incluso a algunas las conocía personalmente.

Hay nombres que faltan, sin duda. Gente que ha realizado colaboraciones pero no han compartido mesa conmigo. Se me ocurren los nombres de Iñaki Antigüedad, David Salinas-Armendariz, Niko Moreno, Txente Rekondo, Arkaitz Fullaondo, Iñigo Santxo, Kepa Villaluenga, Ion Telleria, Beñat Zarrabeitia… pero también en este caso, se agradecerá cualquier indicación de nuevos nombres para añadirlos a la lista, porque seguro que me dejo muchos. También me gustaría agradecer a EH Bildu y especialmente a Alternatiba el apoyo; a todas esas personas que han aguantado mis llamadas para informarme de un tema u otro; pero hay algunos nombres importantes que no me quiero dejar: Jonathan Martínez, Mikel Carramiñana, Oskar Matute, Mara Corcuera, Pedro Gutierrez, Alba Fatuarte, Joxemari Carrere, Monika Plazaola, Ayem Oskoz, Jon Albizu y Sandra Llano. A Jonathan le debo haber estado todas estas tardes en ETB, ya que prácticamente durante todos mis primeros programas se prestó a echarme una mano para preparar los temas. De él aprendí muchísimo, me animó a seguir ahí y resolvió buena parte de mis problemas ante la cámara. Respecto a Mikel, fue precisamente quien me animó a ponerme delante de la cámara y siempre ha estado ahí para echarme una mano con los temas más complejos, darme su visión de multitud de cuestiones técnicas y políticas, hacerme llegar información relevante y ponerme en contacto con las personas más adecuadas. A Oskar le debo agradecer especialmente muchas conversaciones específicas sobre algunos de los temas que se trataron en el programa; todo un lujo haberle tenido cerca, pero más aún poder haber tenido como referencia muchas de sus intervenciones, entrevistas, etc. Respecto al resto, son algunas de esas personas a las que más he llamado o con las que más me he sentado a charlar sobre temas que se habían tratado o se iban a tratar en el programa. Muchas gracias, de corazón, porque muchas veces las fuerzas, y sobre todo los conocimientos, flaqueaban.

Continuaré colgando en dos o tres días un nuevo resumen de intervenciones del final de 2017 y los primeros meses de 2018, e iré colgando varios hasta completar estos cinco años en la tarde de ETB, en los que han ocurrido tantas cosas y he podido vivirlas compartiéndolas con muchísima gente. Sé que todo esto suena a despedida, pero no es así, no más allá del programa en cuestión. No tengo intención de dejar ni de escribir, ni de hablar, ni de opinar, ni de ponerme delante de una cámara. Como comentaba desde el principio solo es un cambio de ciclo, y por eso he querido realizar esta mirada atrás. Lo dicho, mañana será mi último “Qué me estás contando”, el viernes será el último programa y el lunes comenzará “Nos echamos a la calle”, al que deseo mucha suerte.

Actualización 9/9/21: Nuevo repaso a mis colaboraciones en QMEC, esta vez en el periodo entre octubre de 2017 y abril de 2018. Este fue un tiempo marcado por el referéndum de independencia de Catalunya, aunque en este vídeo también intervengo en cuestiones como la seguridad, la corrupción, la libertad de expresión, las pensiones, el montaje de Altsasu y algunas otras cosas…

Actualización 11/9/21: Tercer resumen de mis intervenciones en QMEC, cubriendo esta vez de mayo a septiembre de 2018. El verano estuvo muy marcado por el debate sobre el modelo turístico. También hablamos de Catalunya, política estatal, monarquía, iglesia, pensiones, empleo y seguridad (centrándonos en cuestiones como Aste Nagusia o el barrio de San Francisco).

Actualización 13/9/21: Otro resumen de estos cinco años de intervenciones en QMEC. Entre otras cuestiones, en este periodo entre octubre de 2018 y septiembre de 2019 se celebró el G7 en Hendaia (24 de agosto) y se realizaron unas «fallidas» elecciones en el Estado (28 de Abril). Hablábamos de estos y otros temas como el precio de la electrícidad, cloacas del Estado, juicio al «procés», cuentas de la casa real, precariedad laboral, OPEs de Osakidetza, ikurriña en Sanfermines, ospa eguna, corresponsabilidad en la seguridad, exhumación de Franco y cambio de gobierno en Nafarroa.

Actualización 15/9/21: Penúltimo resumen de estos cinco años en QMEC. En este periodo (octubre de 2019 a septiembre de 2020) se forma el actual gobierno de coalición español, surge el Covid 19 y se realizan elecciones autonómicas en la CAV. Aparte de estas cuestiones, hubo tiempo para hablar de la educación concertada, de las víctimas del conflicto, de la corrupción borbona, de realizar un referéndum soberanista en la CAV y de mucho más.

Actualización 17/9/21: Con esta última entrega intento mostrar el perfil que he trasladado en unas cuantas cuestiones que se han desarrollado especialmente durante estos últimos meses (junio a septiembre de 2021): botellón y «no fiestas» (entre ellas Aste Nagusia), violencia (institucional, callejera, homófoba, machista…) y su irregular rechazo; situación pandémica, vacunación y ética. Y a todo esto se añaden cuestiones sobre servicios que desaparecen o se encarecen (electricidad, farmacias, sucursales bancarias), la autonomía, la reforma de pensiones, la derogación de la reforma laboral y el derrumbe de Zaldibar. ¡Gracias por haber seguido estos seis vídeos!

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Celebración de la Ley Rider, postureo ideológico y empatía

La “Ley Rider” ha sido una victoria obrera en el Estado español. No me refiero a un tanto meramente político de lo que podríamos denominar las izquierdas, hablo de una victoria cultural y de una victoria en muy múltiples ámbitos sociales e institucionales tras largo tiempo de trabajo. No voy a perder tiempo destacando ni el apoyo internacional, ni el trabajo realizado en y desde Euskal Herria, amplios y conocidos, sino que pasaré directamente a la celebración.

En ocasiones una buena forma de celebrar la victoria es mirando a quien, lejos de la feliz aclamación del hecho, lo lamenta y se molesta por el festejo ajeno. Indudablemente no lo sería en ámbitos deportivos y de competición virtuosa, pero todos sabemos que estas lides no se resuelven en base a estos principios, sino en los de la ley del más fuerte y en los que solo la solidaridad y el trabajo duro pueden superar a quienes están muy acostumbrados a llevar la sartén por el mango.

Hay un tweet que me ha llegado bastante tarde o lo pasé de largo, pero que he comprobado que ha tenido mucho éxito y deseo que sea la base para esta pequeña ovación. El autor es Juan Ramón Rallo, doctor en Economía, colaborador de varios medios y redes que se autodefine como liberal; ideología que ha descrito bajo su peculiar perspectiva en varias de sus obras. Sin más dilación, expongo el tweet:

«Los que celebran que se marche Deliveroo por las condiciones basura que ofrecía se preocupan tanto por los trabajadores que les da igual que éstos pasen a una situación peor que lo que ellos llamaban “condiciones basura”. 

Es puro postureo ideológico sin la más mínima empatía.»

Con un vistazo al pequeño texto podríamos comprender que habrá quien pueda compartir este análisis sin llegar a profundizar, pero que realmente no aguanta un pensamiento que vaya mínimamente más lejos. Pero esto sería así desde las perspectivas más habituales, y en este caso hablamos del mensaje de un librepensador heterodoxo, todo un referente “liberal” y de la escuela austriaca moderna. Atención a las comillas: a las mías de «liberal» por un lado, claro, pero sobre todo a las del tweet en «condiciones basura», expresión que utiliza dos veces en el mismo, pero sólo entrecomillado en la segunda ocasión. ¿El doctor Rallo considera que las condiciones que ofrecía Deliveroo eran basura o no lo hace? Si no es así, ¿qué considera el doctor Rallo como unas condiciones basura? Cabrían preguntas como estas, pero posteriormente, tras al menos un pequeño video en YouTube y un par de hilos en Twitter, Juan Ramón Rallo se afanó en aclarar dos cuestiones muy relacionadas con su tweet: «no hay comparación posible con la esclavitud» y, mucho más importante y específico viniendo de un doctor en Economía, «si no hay margen de beneficio no hay valor del trabajo».

Nada más lejos de mi intención enmendar la plana en cuestiones derivadas de las Ciencias Económicas a alguien tan versado (ni a él ni a nadie, realmente). Yo no he estudiado Economía e indudablemente no soy doctor de nada. Tal vez he leído algo y seguramente debido a lo poco que lo he hecho, todo esto lo veo relacionado precisamente con el tipo de cosas que enseñan en las facultades de Ciencias Económicas y Empresariales profesores como el autor del tweet, pero con una carga fanática cuasi religiosa. Yo no sé nada de la escuela austriaca moderna, a lo sumo me quedo con alguno de los clásicos -y con suerte- por lo que, sobre estas cuestiones, solo puedo recordar por ejemplo, y como han hecho otros en las numerosas respuestas, a uno de los pilares del pensamiento económico y el liberalismo clásico, Adam Smith: «los trabajadores tienen privilegios que los esclavos no tienen, solo pueden ser vendidos si se vende la mina, pueden disfrutar del matrimonio o la religión» y «el trabajo de las personas libres llega al final a ser más barato que el realizado por esclavos». Es decir, efectivamente y en estos términos, la comparación de estos trabajadores con los esclavos puede resultar incorrecta, pero por magnánima. Acompañan a este texto algunas fotografías para ilustrarlo: la libertad para profesar religiones y casarse como buenos ciudadanos, de algunos falsos autónomos que disfrutan de las condiciones de empresas digitales de distribución, bien entrado el siglo XXI.

En cualquier caso, ligar miméticamente margen de beneficio y valor del trabajo hasta el punto de que si no existe el primero el segundo tampoco… no era para nada cosa de Adam Smith, más bien lo contrario: él entendía que «el trabajo es la calidad de medida exacta para cuantificar el valor del bien producido». Pero claro, Adam Smith se ha quedado muy atrás para un buen neoliberal de los que pueden incluso intentar robar términos como “libertario”. Adam Smith era alguien que incluso como autor de “la mano invisible” insistía en el peligro de la completa desregulación tanto a nivel social como para la propia libertad de mercado. Fue Karl Marx, quien además afianzó la teoría del valor-trabajo, quien nos indicó que «el sistema capitalista requiere de un ejército de reserva de parados que favorezca la degradación de condiciones laborales porque estarán más predispuestos a aceptar peores condiciones». Por el contrario era el hoy muy mentado Keynes, arquitecto de alguno de los pilares tanto de la socialdemocracia como del socioliberalismo, quien a pesar de ser el adalid del intervencionismo abogaba por combatir el paro también flexibilizando el mercado laboral reduciendo la normativa y quien afirmaba que solo la mejora de la productividad o los beneficios de la empresa pueden justificar la revalorización del salario real… Desde el desconocimiento entiendo que un buen neoliberal debe ser alguien que recoge lo que más le interesa, que en resumen es: máxima flexiseguridad para la empresa para que los obreros acepten las peores condiciones posibles y esto magnifique el beneficio empresarial, y que las cuestiones sociales se solventen también a través de esa ley del más fuerte de la que hablábamos antes. Recoger Adam Smith para priorizar el beneficio empresarial, aunque sin atender a cuestiones sociales; Karl Marx para saber cómo explotar a los trabajadores y a poder ser destruyendo la propia consciencia del sujeto oprimido; mucho Keynes, a pesar de dejarse en el tintero la mayor parte de su teoría económica; y todo lo que se pueda de Menger, Hayek y lo que se tercie que case con lo que se lleva hoy en día en el mundillo empresarial: hablar de “prosumidores” y de una economía digital a la que hay que “adaptarse” en lugar de “perder oportunidades como la que se ha perdido con esta ley”.

Curiosamente nadie duda que, quien lamenta esta ley, no nos va a hablar de que estos falsos autónomos podrían asociarse y formar una nueva plataforma. Mucho menos les animará específicamente a que monten una cooperativa o al menos se planteen una S.L.L o una S.A.L. (casos en los que, dependiendo de cómo se formulen, la ley rider no sería la herramienta adecuada para evitar que se reproduzca una autoexplotación y competencia desleal comparables o incluso mayores a las actuales). Nadie lo dudaría porque realmente lo que más les duele de esta ley es el ataque subyacente a muchas transnacionales y hacia esos que comentaba al principio que acostumbran tener la sartén por el mango. Les duele que no sea el capitalismo el único prisma, que se pongan límites al control de nuestras vidas por parte de la acumulación de capital -ya sean recursos financieros, físicos o en forma de secreto industrial y propiedad intelectual para el control del comercio y mercado laboral a través de algoritmos destructivos-. Saben que esta ley es una victoria que golpea en las bases de la economía digital neoliberal, y que los próximos en caer si nuevas victorias se sucediesen (y digo caer, no pagar limosna en forma de tasas) podrían ser pilares de la destrucción de la competencia como los marketplaces o incluso el conjunto de los prestadores de “Determinados Servicios Digitales”, eufemismo de las todopoderosas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) y accesorias, depositarias de algoritmos que, más allá de lo que podamos entender como marketing directo, están afectando a prácticamente todos los aspectos de nuestras sociedades. Para muestra, un botón: Just Eat, empresa líder en el tipo de distribución de la que hablamos (reparto a domicilio) hasta que llegaron las empresas Glovo, UberEats y Deliveroo, funcionaba y funciona como marketplace, pero hoy anuncia que se alejará de ese modelo tras la regulación del sector con la “Ley Rider”.

Quienes lamentan esta ley saben también, mejor que nadie, que esta victoria obrera se ha logrado entre otras cuestiones por un importante precedente: la avaricia desmedida. Una avaricia desmedida inherente al capitalismo, que se abre camino para encontrar cada hueco en el sistema y ha hecho que las empresas que entraban en el sector se saltaran la normativa laboral de forma flagrante para destruir la competencia, basando su modelo de negocio en el aprovechamiento de las bonificaciones en la cuota de autónomos para nuevas altas, sabedores de lo complejo que iba a resultar la fiscalización y judicialización. El motu de esta nueva ley solo era blindar derechos laborales de los riders que no se estaban pudiendo defender de forma efectiva con la anterior normativa debido a esa avaricia desmedida, pero para ello ha tenido que atacar a sus sacrosantos secreto industrial y propiedad intelectual en su vertiente laboral. La avaricia es tal, que Glovo directamente se enfrenta a la nueva ley, no intenta adaptarse y continúa la batalla en los juzgados (al parecer, sede real de su negocio); por otro lado Uber Eats prepara un ERE encubierto y cederá ilegalmente trabajadores, emulando lo peor de un modelo del que Just Eat, como he comentado, ya ha anunciado que se va a alejar. Avaricia que supera cualquier teodicea social de Adam Smith, esa mano invisible divina, para quienes dispongan de un credo; o avaricia parasitaria del liberalismo globalizado que ha llevado a la irreversibilidad del colapso del sistema capitalista, para quienes confiamos más en la percepción de Yayo Herrero o Carlos Taibo que en la existencia de dioses.

Supongo que alguien podría pensar que en lugar de “destruir empresas prohibiendo cosas” lo positivo sería fomentar las buenas alternativas laborales. Pero la falacia en el tweet, el falso dilema, se ve desde lejos: en el capitalismo son las propias condiciones basura, ilegítimas y a la postre ilegales las que, a través de la competencia desleal destruyen tanto la economía como el mercado laboral. La única forma en la que podría funcionar el fomento de buenas alternativas laborales es destruyendo al mismo tiempo la explotación laboral. De otra forma, los esfuerzos siempre serán baldíos. Esto es algo que nos lo puede explicar un doctor de Economía, un sindicalista o un niño de primaria que ya se haya dado cuenta de que a la patronal no les importa ni John Maynard Keynes, ni Karl Marx, ni Adam Smith, ni la teoría valor-trabajo, sino los beneficios. Y a pesar de ello, la realidad que conocemos todos es que Deliveroo nunca fue rentable ni siquiera con esas condiciones basura, sino que su presencia en el Estado español era sostenida por la transnacional en su conjunto. ¿Cómo podría recuperar Just Eat su mercado como marketplace, posibilitando así la contratación de los 4.000 riders de Deliveroo por parte de terceras compañías, o reconvertirse en empleador directo como han anunciado, si éstos siguen trabajando bajo condiciones ilegales para una Deliveroo sujetada artifialmente? ¿Cuán liberal es defender esta competencia desleal supuestamente en base a la empatía? Cualquiera comprende que si algún trabajador autónomo se sustentaba realmente a través de Deliveroo lo hacía sobre los hombros de la competencia y de sus compañeros; con la venia de un algoritmo que le tiraría abajo de la cadena en cuanto frenara su producción y -más allá de postureos ideológicos- supuestamente en todo momento sin el beneplácito de quien pensara como el autor del tweet, ya que para él el valor de su producción siempre había sido nulo al no existir beneficio en la cuenta de resultados de la compañía. Ahí fenece cualquier espejismo de empatía que haya podido creer sentir vagamente quien dice estar preocupado por los riders de la compañía, al mismo tiempo que lamenta que Deliveroo cierre sus puertas, pero en su vida se plantearía que ni él ni nadie cercano a él aceptara las condiciones laborales de estas plataformas.

No voy a ponerme intenso con mi forma de ver todo esto a la larga, que este artículo ya ha sido suficientemente extenso. Terminaré mi celebración con un corolario, indicando que este ataque a algoritmos secretos y en manos privadas es una gran noticia; que en esta ocasión no se ha cedido ante quienes pedían una legislación ad hoc para afianzar un negocio basado en la explotación laboral machacando cualquier competencia legítima; y que el golpe en lo cultural ha sido importante. Por desgracia toda celebración debe terminar y tampoco hay que olvidar que, también y específicamente en cuanto a los riders, la lucha obrera sigue y la batalla cultural no ha hecho más que empezar.

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TC y estado de alarma…

6 de 5 de un TC que debería ser de 12, indican que debería haber sido estado de excepción, no de alarma, obviando los causas que podrían motivar esa opción (y sus límites y excesos). Solo se explica por Trevijano jugando a dar puntos a los adalides del «franquismo sociológico».

Si no estuviera políticamente secuestrado por esta peña me quedaría comiendo palomitas, porque el tiro en el pie estatal es antológico. Personas como Ekaizer y Martin-Pallín ayer en Boulevard preguntándose si un TC, netamente político, atentando contra la «soberanía popular», es necesario.

https://elpais.com/espana/2021-07-16/la-restriccion-de-derechos-fue-de-altisima-intensidad.html

DVD995. Cuarentena. Madrid. Alvaro Garcia. 05/04/2020
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«Antidisturbios»

Una sociedad avanzada no necesita ningún cuerpo militarizado. Y diremos que no somos una sociedad suficientemente avanzada, pero en el caso de necesitar un cuerpo militarizado para defenderla, los antidisturbios no servirían de nada. Sólo son represión y gasolina para el fuego.

Cada uno tiene sus soluciones. Por el momento que de la seguridad ciudadana se ocupe la municipal que es lo suyo, con apoyo de tipos que no vayan con ánimo de ir a dar hostias, y sin órdenes de defender la simbología de un edificio por encima de la integridad de las personas.

Y la pregunta de siempre: ¿qué coño pinta un antidisturbios donde no hay disturbios?
Con la respuesta de siempre: provocarlos.
Pero ya sabemos quiénes ponen los ojos en Venezuela y se los tapan hacia Colombia.

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Nublado en Plaza del Sol

Más de uno de cada tres madrileños ha votado a Ayuso. El Podemos de Iglesias desaparece para posibilitar que Unidas Podemos se reformule y establezcan nueva relación con los de Errejón, que logran el sorpasso al PSOE en clima de derrota. El ciclo del 15M de la Plaza del Sol termina en su décimo aniversario.

Realizando lectura de la campaña, parece que todo lo «español» que se intente construir fuera de Madrid, tendrá que ser contra Madrid, como siempre le ha ocurrido a todo lo «no español» que se ha intentado defender fuera de Madrid. Llegan tiempos muy oscuros para una izquierda española con un pie en el gobierno. Romper la rueda de hamster es el único camino, y de nuevo parece que a la izquierda española solo le queda el camino de perder el apellido o seguir corriendo en ella. Van a tener verdaderas tentaciones de realizar un «back to the roots» unos y de atrincherarse en la zona de confort otros. Además, por desgracia creo que esas tentaciones pugnarán con la necesidad de reinventarse y al final estirarán de una cuerda que ya ha demostrado no estar amarrada a ningún sitio.

Aquí en Hego Euskal Herria, se cumple también un décimo aniversario: el de la creación del frente soberanista de izquierda. Y lo hace en un clima muy distinto, de normalización, reafirmación y crecimiento, a pesar de la falta de poder institucional, y con una relación de fuerzas en lo cultural y electoral que invita a seguir picando piedra. Ojalá con el tiempo hubiera nuevos apoyos en busca de algo más allá que el PPSEAJ y el statu quo vasco-español.

¿Alguien recuerda lo que se opinaba en la Plaza del Sol de la creación y presencia institucional de Bildu? Sin duda mi visión es subjetiva, pero rememorar específicamente centenares de comentarios de la ya muy distinta web «menéame», me hace recordar también lo que consideré en su día que pudo ser y nunca fue Podemos (ni Más Madrid/País)…

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Terremoto en Madrid, el juego continúa

La liberación de la energía de los movimientos tectónicos en forma de terremoto suele ser muy impredecible. Pero dichos movimientos tienen tendencias bien conocidas. Sin duda los archipopulares jefes de gabinete tienen estrategias en la mesa planteadas para cada temblor y «la gente» -el vulgo, vamos- podemos verlo y hacernos nuestras cábalas, que no somos idiotas (que no, aunque a veces nos lo hagamos). Sí, en ocasiones, las inercias juegan malas pasadas y una mala gestión de tiempos cambia mucho la situación en la superficie, pero en el fondo los movimientos continúan en el mismo sentido. Si una isla va a desaparecer del firmamento, o una playa está en vías de sucumbir a las aguas, deberemos pensar que es cuestión de tiempo, o ya pegaremos unos saltitos todos a la vez a ver qué ocurre.

Tras el terremoto en Murcia, epicentro en Madrid, con réplica de baja intensidad en Castilla y León y todo el mundo se mete bajo la mesa en Andalucia… Pero vienen a la mente palabras relacionadas con nombres que van de Feijoo a Cayetana pasando por Aznar; todo el telón de fondo de la corrupción sistémica; la condena a entenderse por un día para Errejon e Iglesias: nombres propios de chaqueteros/as que pertenecen/ieron a Ciudadanos; todo el recorrido que ha llevado a los resultados de las elecciones en Catalunya; un pilar del régimen como la monarquía tambaleándose a golpe de viajecito, talonario e investigación; lo contumaz del «gobierno socialcomunista sustentado por Rufián y Otegi» y las voces que siempre han alertado de la presencia de Ciudadanos como muleta de «lo que le haga falta al IBEX»; gente desde ese PNV que gobierna con el PSE hablando de lo que echa de menos al PP, la denuncia de Vox a Covite, el apoyo de Podemos al ministro estrella del lavado de manos… y cómo no, el bicho que nos está pasando por encima cuando ya estábamos sobreviviendo sobre tierra quemada, que los movimientos tectónicos empujados por el covid darán paso, más pronto que tarde y en modus ponens, al terremoto social y político. Por eso con el empuje murciano «Ayuso quiere gobernar como Feijóo con mayoría absoluta» (y como Urkullu quería hacerlo de la mano del PSE, añadiría yo).

Cambiemos de metáfora a una deportiva. Entiendo que como el PSOE no presentará a Salvador Illa en Madrid (ríanme la gracia), no se plantearán hacer el saque con efecto. Aunque todavía no está claro qué partido político o incluso qué bloque sirve la bola, hablan de Margarita Robles -tiro al «centro»-, pero parece que nadie tiene muchas probabilidades de «ace». Enterrar partidos en este Estado parece complejo, ya hablemos del PP, o incluso de Cs; que nos lo digan con el PSE y aún más con el PSN. Mirando a Europa parece obvio que a pesar de lo mal cuidada que está la pista en el sur, el juego es el mismo. Del bipartidismo a los bloques y de los bloques a mantenerse en un «deuce», un «egalité» continuo, que parece que nunca dará paso a un nuevo juego. Y a pesar de ello, cada vez todo se muestra más histriónico, forzado, una suerte de wrestling americano del tenis, en el que sin duda la mayoría están más interesados en el espectáculo y que el juego continúe para seguir cobrando su abultada nómina, que pelear un poco cuando se está escribiendo el guion en busca de lucirse con una victoria o al menos una meritoria cabriola. Y es que, en el fondo, al final todo juego acaba, aunque sea a muerte súbita, por mucha guardia civil que mandaras en su día a apalear abuelas, por muchos raperos que encarceles hoy, y por mucha ertzaintza que envíes siempre a Tubacex, a PCB o a estigmatizar a los jóvenes.

Tendré que cambiar de deporte para recordar una cita de una canción de «La raíz» que acaba de cumplir 5 años y que ya utilizó en una ocasión en el Congreso Oskar Matute y que hoy en día nos viene a la mente con facilidad: «Hay que romper el tablero. En el exilio los reyes no ganan el juego».

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¿Estabilizado o descontrolado?

Ando bastante cabreado últimamente con unas cuantas experiencias de primera mano o que me han llegado de forma muy directa con todo esto del coronavirus, así que he hecho un pequeño texto con ello.

El descontrol en los colegios de la CAV ha sido una vergüenza. Han retirado en muchos lo que era un servicio universal, los comedores. No han hecho horario continuo en primaria en ningún caso (lo que sumado a lo anterior es prácticamente reírse de la gente). No tienen medios para mantener los protocolos. La respuesta a la huelga por parte del GV ha sido tan vergonzante que va a lastrar las relaciones con educación durante años. Voy a decirlo claro: es una suerte que algunxs xadres hayamos decidido no llevar a nuestrxs hijxs algunos días a clase (lo que convierte las amenazas legales contra ello que pudimos ver, nuevamente en reírse de la gente).

La seguridad sanitaria en ámbitos laborales depende al 99,99% de la voluntad de las empresas (y sobre todo empresarios, claro). Osalan no está coordinada con Osakidetza prácticamente en ningún sentido y Osakidetza está ciñéndose meramente al tratamiento y seguimiento de individuos, nada de cara a las empresas en las que hay brotes. Si juntamos los puntos, veremos que hay multitud de brotes en empresas de los que nadie se entera.

Entre que alguien tiene síntomas y tienen los resultados de un PCR pasan varios días, y las rastreadoras tardan al menos un día en llamar -o no lo hacen si ya es parte de un brote en el que consideran que ya han pasado suficientes días-. Solo comprueban contactos estrechos hasta 48 horas antes de la aparición de síntomas. Hay multitud de contactos estrechos que no se confinan y muchos tardan demasiado en hacerlo, vamos. No informan de varias cuestiones y posibilidades que tienen lxs afectadxs y los criterios cambian entre centros de salud. Haycontactos estrechos que van a la calle con el primer PCR negativo pero a otros les ordenan cuarentena, sin síntomas en ambos casos. Otro ejemplo real: una persona conviviente de otra con PCR positivo, no llega a recibir los resultados de su segundo PCR hasta el día que termina la cuarentena el primero. Cualquiera puede echar cuentas de lo que se están dilatando las cosas.

Hacen todo en base a tiempos y porcentajes a los que pueden llegar con lo que tienen. En resumen, estamos viendo muchos positivos, ni de cerca todos los positivos que podrían encontrar de dotar a Osakidetza de los recursos para ello, y eso implica muchos más contagios.

Hace semanas dijeron que tendríamos Radar Covid activado en la CAV y hoy ponen la excusa absurda del Euskera (en una aplicación con solo unos cuantos párrafos de texto). No la activan porque no tendrían la capacidad para hacer los PCR y el rastreo necesario de los contagios que se encontrarían con la aplicación.

Insisten en que esto se ha «estabilizado». Que el Rt es menor a 1. Dicen que esta es la mejor evolución que podría tener la enfermedad en nuestra tierra. No es cierto. Solo están intentando controlar la saturación en los hospitales en la medida de los recursos que han puesto y están contentos porque eso está saliendo suficientemente bien a pesar de que en este momento el número no cesa de aumentar. No intentan controlar por completo la epidemia, porque no es posible sin los medios para ello.

Todo ello implica los contagios que estamos viendo, y toda la gente que va al hospital, incluídos los que no han salido del mismo. Han hecho -sin decirlo- lo que decían e hicieron Boris Johnson o Donald Trump. Pero están muy contentos de haber hecho las elecciones cuando las hicieron (recordemos, comienzo de lo que ellos llaman la segunda ola), y de culpar al mismo tiempo a colectivos concretos y a «la gente irresponsable».

Hoy los esfuerzos deberían ir hacia el control lo más exhaustivo posible de la epidemia. Pero no está siendo así y todo ello quiere decir muerte, secuelas, actividades que no se pueden realizar, un freno socioeconómico incalculable y la imposibilidad de levantar cabeza sin protección de rebaño (muchísimas más muertes y secuelas y una protección de la que sabemos poco y poco podemos confiar en ella) o una solución externa (vacunas, etc.) que de llegar va a tardar y por el momento tampoco podemos confiar en ella.

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Cuestión generacional

A pesar de contados momentos, nada habituales, de cierta lucidez, su apoyo a Martín Villa y esta entrevista demuestran lo que ya sabíamos de Zapatero, que es el mismo tipo de mierdaseca que González, Aznar y Rajoy. Lo siento, el artículo que enlazo es muy desagradable.

Esta entrevista me revuelve las tripas porque no sé si «el miedo pesó», pero sí se reconocer a un cobarde que intenta reescribir la «memoria histórica de la propia memoria histórica» con frases como: «Hasta el año 2000 no había ninguna iniciativa parlamentaria en torno a la memoria. Son los nietos en gran medidas los que lo impulsan. Es un factor generacional».

Sí, yo soy de otra generación, pero sé, por ejemplo, que en la transición murieron 600 personas por razones de origen político, y solo lo pagaron personas muy concretas. Conozco las lagunas de la ley del olvido, y también he crecido bajo la perspectiva de la sombra de unas palabras determinantes de Martín Villa: «lo nuestro son errores, lo otro son crímenes». Sí, es una cuestión generacional, cuestión de la mierda política generada por un genocidio franquista que dejó todo atado y bien atado. Muy generacional, sin duda.

https://www.google.com/amp/s/www.eldiario.es/sociedad/zapatero-martin-villa-haberlo-vivido-no-posible-juicio-objetivo_128_6194936.amp.html

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Nace Twitch.tv/iagoba_com

He comenzado un nuevo proyectillo muy, muy personal: voy a hacer streaming de juegos. Este es mi canal: twitch.tv/iagoba_com

Si no sabes de qué va el tema, echa un vistazo a Twitch.tv. A quien me conozca de tertulias televisivas le parecerá extraño, pero adivino que a mis amistades les parecerá natural. Además le imprimiré sello personal, hablando de temas sociopolíticos en mis emisiones.

Esta noche volveré a emitir, sobre las 22:45. Comenzaré hablando de la app #RadarCovid y volveré varias veces durante el streaming al tema de los métodos tecnológicos para perseguir el coronavirus. play.google.com/store/apps/det…

Si hay suficiente gente participando en el chat también podemos hablar sobre el incendio de Sastraka, el gaztetxe de Portu. Aunque será bienvenido cualquier tema en el chat.

Estaré jugando a «Portal: Mel Stories» del que hablaré un poco (se agradecerá toda ayuda en el chat para resolver sus puzzles), y finalmente me centraré en «Narbacular Drop», germen de Portal. No sé cuánto tiempo estaré, depende de cuánta gente lo vea, pero no menos de una hora.

Va a ser MUY desenfadado. No se lo recomiendo a quien no le gusten mínimamente los videojuegos, pero animo al que lo desee a seguirme y sobre todo, a participar en el chat. En esta dirección se puede ver mi primera emisión de pruebas:

https://www.twitch.tv/videos/720893645

Si consigo un peso específico de seguidorxs y espectadorxs prometo mejorar la emisión y en un futuro… tener invitadxs muy, muy variopintxs e interesantes y hacer cosillas originales. 😉

Lo dicho, twitch.tv/iagoba_com y a followear! Nos vemos esta noche!

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Los casos se disparan y los informes escasean

Por primera vez publican informe para todo el fin de semana.

Tercer día publicando notas de prensa con tipos de datos no coincidentes (test+positivos en las tres, hospitalizaciones solo en dos de ellas).

A lo largo del día de ayer se hicieron 3.560 pruebas PCR, de los que 114 fueron positivos (3,2%). Anteayer se hicieron 5.747 pruebas PCR, de las que 197 fueron positivas (3.43%).

Rt, 2.21, el más alto desde Marzo.

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Y tres días después de las elecciones…

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«Los partidos del gobierno han perdido 54.000 votos, y es el peor resultado en votos para el PNV desde el 94»

Extraído del QMEC del lunes (13/07/2020).

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Se comenta que en Araba hay que evitar que saque escaño Vox, que en Bizkaia estamos a muy poco de conseguir otro escaño que nos jugamos con el PNV… Pero a quienes hay que animar es a lxs vecinxs de Ordizia: el tema es serio, ¡pero el domingo aunque sea se sale con escafandra!

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Como sabéis no soy de poner a este tipo de gentuza en mis redes, pero de vez en cuando toca. Animo a escuchar estra triste historia, paralela al ekitaldi de hoy de Maddalen y Arnaldo en Bilbao.

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El PNV reprocha que la oposición se haya dedicado a dar mítines, mientras Urkullu se dedicaba a solucionar lo de Zaldibar

Articulazo del Deia sobre la pedazo de entrevista a Aitor Esteban. Resumiendo: soberbia y nulo interés en la autocrítica. No tienen vergüenza. Aquí el artículo:

https://www.deia.eus/actualidad/politica/2020/02/17/pnv-reprocha-oposicion-haya-dedicado/1018618.html

«Impecable, informando, dando la cara y trabajando coordinadamente todos los departamentos».

10 horas con operarios, policía, equipos de rescate, medios, etc. respirando amianto. 14 horas sin continuar el rescate por «no tener equipamiento».

Trabajadores, empresa y administración conocían el riesgo de derrumbe. Tras una caída en la confianza en el vertedero, no se abre expediente. Un vertedero que ha recogido en 13 años lo que iba a recoger en 35.

El lehendakari y sus consejeros tardaron días en salir en los medios… que no en dar la cara -que aún no lo han hecho- ya que siguen negando la realidad.

Días con los vecinos mal informados respirando basura…

«Han tomado desde el primer momento las riendas del asunto para dar soluciones».

Lo contrario sería absurdo. Eso sí, ya hemos visto que al menos en base a la descoordinación, lo han hecho mal.

«Se debe hacer sin que no se ponga en riesgo la vida de ningún trabajador».

Ateniéndome al vertedero de Zaldibar las y los trabajadores que han trabajado en el lugar han estado en peligro durante años al permanecer expuestos a diferentes sustancias nocivas, sin ningún tipo de protección. A las y los trabajadores que fueron al lugar del desprendimiento no se les informó de la presencia de amianto, pese a que se tenía conocimiento de que se estaba almacenando esa sustancia. El absoluta prioridad fue abrir la autopista.

Si lo extiendo más allá de los dos trabajadores del vertedero desaparecidos, hemos tenido once trabajadores fallecidos en accidentes de trabajo en lo que va de año. Desde los sindicatos explican que más allá de palabras de condolencia, no toman medidas para acabar con esta lacra.

«Han estado informando «constantemente de todos los datos que tenían, incluso a sabiendas de que algunos datos podrían malinterpretarse».

Los vecinos de Ermua, Eibar, Zaldibar… precisamente indican lo contrario y es de lo que más se quejan, falta de información. Cuatro días sabiendo que la calidad del aire era inadecuada y la información no llega hasta que se plantean cancelar el Eibar-Real Sociedad.

«Lo que hay es una oposición que se han dedicado a dar mítines durante este fin de semana, mientras se ha visto a las instituciones, empezando por el lehendakari, implicadas en solucionar este asunto y trabajar».

Al lehendakari se le ha visto media hora en la mesa dedicada a esta emergencia para luego viajar a Gasteiz para que se le vea en una inauguración (algo ilegal con elecciones convocadas).

Por mucho que el señor Esteban llame «mítines» a la labor política de la oposición, hay que insistir en una cuestión: habría estado bien que el gobierno hubiera abierto un canal permanente de comunicación con esos grupos de la oposición, teniendo en cuenta que tienen presencia en la mayoría de las instituciones y obligación de ayudar en lo que puedan, además de controlar la acción del gobierno.

Y quienes hablan de mítines… son quienes han convocado las elecciones en medio de esta crisis.

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Solo hay basura donde desviar las miradas

Allá por 2013 «desconocidos» plantaban basura en la plaza del pueblo, en el felpudo de casa del alcalde o incluso quemaban contenedores como ocurrió en Villabona. Todo esto era sustentado (y alentado por ejemplo en forma de campañas de bolsas en balcones) por «Gipuzkoa Garbia», plataforma contra el puerta a puerta formada directamente por el PNV.

Ahora el PNV, con un comodín de ETA que recuerda mucho al PP pero sabemos que siempre ha sido cosa de #PPSEAJ al completo, quiere desviar la atención de lo que ha ocurrido en Zaldibar: de que hay dos trabajadores sepultados (13 fallecidos en accidentes laborales en lo poco que va de año), de que hay toneladas de residuos peligrosos intoxicando el aire, de que hay filtraciones al agua… Etc. pero no hay dónde desviar la mirada que no esté también lleno de su basura bajo la superficie. Bajo el oasis vasco lo que hay es amianto y lindano, naturaleza aplastada con asfalto a golpe de ampliación de carreteras vacías, basura quemándose en incineradoras con costes celebrados con angulas y muchas, muchas otras cosas que huelen fatal: https://www.eldiario.es/norte/euskadi/Llodio-contrato-empresa-PNV-nacionalista_0_994951282.html

Información sobre el puerta a puerta aportada por Xabier Txampi:

Allá donde el puerta a puerta no se juzgaba por intereses partidistas…: https://www.ecologistasenaccion.org/1188/el-puerta-a-puerta-la-recogida-selectiva-mas-sostenible/

Y cundió el ejemplo: http://www.juntaex.es/comunicacion/noticia&idPub=23845

Y un artículo que explica de qué va lo de Zaldibar: https://jbustillo.blogspot.com/2020/02/zaldibar-como-metafora.html

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